Por qué inventé la Navidad
Así fue que inventé la Navidad. Y decidí inventarla exactamente el día 25 de diciembre (ya que no sabemos el día exacto del nacimiento). ¿Por qué escogí esa fecha?

Por Guilherme de Carvalho — Pastor de Igreja Esperança y Director de L’Abri Brasil
Recuerdo disfrutar navidades maravillosas en familia desde pequeño. Yo no sabía bien si era una fiesta cristiana o no; sólo sabía que era bueno. Luego, varias iglesias descubrieron que el origen de la Navidad era pagana. Fuimos informados que el 25 de diciembre era el solsticio de invierno en el hemisferio norte, que era la fecha de adoración al dios sol, que Jesús no nació en esa fecha, que la Iglesia Católica tomó la fecha para combatir la idolatría, etc. Y como buenos creyentes anticatólicos, abolimos la Navidad.
Entonces, un día tuve una crisis de calendario. Haciendo clases de Introducción Histórica al Nuevo Testamento en el Seminario, descubrí que hay buenas evidencias de que Jesús nació bien a final de año. Es más: su llegada fue anunciada por fenómenos astronómicos que los reyes de oriente (que no eran judíos) interpretaron como una señal divina. ¿Cómo eso habría ocurrido sin que Dios usase elementos de su cultura y de su religión?
Sí, nada de eso bastaría para justificar la celebración de la Navidad. Lo que me llevó a reconsiderar la Navidad fue una constatación mucho más prosaica: que el fin de año, sin Navidad, es más triste. Y la única tristeza que hace bien es la del arrepentimiento.
¿Para qué sirven las fechas conmemorativas? Para recordar lo que no se debe olvidar. Inventamos fechas de fiesta. E inventamos cuando hay algo importante. Entonces, el nacimiento de Jesús ¿no fue importante? ¿Cómo es que podemos celebrar nuestros cumpleaños sin ningún sentimiento de culpa y no podemos celebrar el cumpleaños de la encarnación del Verbo? Si la Navidad no existiese, ¡tendría que inventarse!
Así fue que inventé la Navidad. Y decidí inventarla exactamente el día 25 de diciembre (ya que no sabemos el día exacto del nacimiento). ¿Por qué escogí esa fecha?
- Para enfatizar que no existe ningún dios sol, sino solamente Dios Jesucristo.
- Para confundir la versión mediática pagana y melosa de Navidad, buscando hablar de Paz sin hablar de Jesucristo.
- Para contradecir toda forma de cristianismo legalista, que se dedican a colar mosquitos y a tragar camellos.
- Para alegrar a mis dos hijitas.
Ciertamente hay otras buenas razones para hacerlo. Pero sinceramente, considero la cuarta razón lo perfectamente suficiente. Al fin y al cabo, a Dios no le gusta la tristeza.
Si tu vida no tiene Navidad, ¡entonces inventala!