¿Navidad pagana? ¡Calma!

Nadie está obligado a celebrar Navidad. Eso no es un mandato bíblico. Pero alegar que un cristiano es sincretista, pagano o idólatra cuando lo hace, para mí es, como mínimo, una acusación deshonesta e ingenua.


Decoración de navidad sobre una mesa (Original de Igor Miguel)

Imagina a una familia cristiana reunida en la noche, entonando cánticos, orando y agradeciendo al Dios de Abraham, Isaac y Jacob alrededor de una mesa por el evento más extraordinario que ya ocurrió en la historia: Navidad. ¿Lo imaginaste?
Ahora imagina también a decenas de jóvenes cristianos yendo debajo de un puente para celebrar Navidad con indigentes, llevando la esperanza cristiana a esas personas. ¿Lo imaginaste nuevamente?

Bueno. Una persona que ve en todo eso un evento pagano, simplemente ya perdió cualquier capacidad de discernimiento, sentido común y gracia. Ella cayó en un moralismo legalista, viendo astillas en los ojos de los demás, olvidando el cierre perimetral de sus propios ojos. Gente preocupada con formas, pero vendada al hecho de que Cristo llenó nuestro mundo de sentido.

Nadie está obligado a celebrar Navidad. Eso no es un mandato bíblico. Pero alegar que un cristiano es sincretista, pagano o idólatra cuando lo hace, para mí es, como mínimo, una acusación deshonesta e ingenua.

Los cristianos celebran el nacimiento de Cristo. La fecha en sí es irrelevante. Tanto así que cristianos Coptos y orientales celebran Navidad en otra fecha diferente a la occidental el 25 de diciembre. Lo que importa realmente es que se celebre el nacimiento de Jesús, la encarnación del Verbo que es Dios.

Ahora quiero demostrar que el paganismo de aquellos que se oponen a la celebración cristiana de Navidad es peor que el supuesto paganismo de aquellos que lo celebran. Generalmente las críticas son dirigidas al uso del árbol de Navidad, pesebre, guirnaldas o el uso de velas de Adviento. No quiero defender el simbolismo. Sinceramente eso es irrelevante. Pero lo que temo es la satanización de símbolos, fechas y costumbres, que hoy adquieren significados específicos dentro de la cultura cristiana. Los símbolos no poseen un ‘alma’ ni están poseídos o encantados por una ‘ánima’ o ‘stoikeia’. Los símbolos asumen significado dentro de un contexto cultural comunitario. Atribuir sentido a un símbolo de manera contextualizada o transferir significado de un contexto a otro, si no fuera intelectualmente deshonesto, es, como mínimo, anacrónico. Los símbolos son apropiados y (re)significantes en determinados contextos comunitarios.

Los paganos sacrificaban animales mucho antes de Israel existir, pero cuando Israel comenzó a hacerlo, el acto tuvo un sentido muy específico en el contexto de su monoteísmo. Los paganos y politeístas tenían templos y santuarios, pero el santuario construido por Salomón tenía otro sentido teológico. Diversas culturas paganas tenían sacerdotes, pero el sacerdocio de Israel respetaba dinámicas y prácticas espirituales con raíces en la revelación de YHWH. ¿Y qué decir del término ‘Elohim’ en hebreo, que era usado ampliamente por el paganismo cananeo y que sufrió una apropiación monoteísta por los israelitas? Parece obvio que cuando Moisés o Jesús invocaban a ‘Elohim’ no estaban llamando a un o unos dioses paganos. Tampoco cuando Sara llamaba a Abraham de ‘baali’ (mi señor o mi marido) le estaba diciendo ‘mi Baal’, haciendo referencia a la deidad cananea.

Los símbolos son impresiones o artefactos culturales con significado atribuído comunitariamente. Los símbolos no tienen cualquier sentido fuera de sus contextos de significado. Los artefactos no son poseídos por espíritus o deidades en un sentido panteísta. La actitud de rechazar símbolos o fechas sólo porque, en hipótesis, fueron usados otrora en contextos paganos con fines no cristianos, es simplemente pagana. ¡Qué ironía!

Los símbolos o fechas son sólo símbolos o fechas, cuya atribución de sentido es dada de forma diversificada, dependiendo del contexto que los interpreta. El hexagrama (conocido como Estrella de David) era usado en diversas culturas paganas, antes de la cultura israelita. Cuando visité las ruinas de la sinagoga de Capernaúm en Israel, vi que uno de los símbolos usados para decorarla era el pentagrama, actualmente conocido como símbolo satanista, mientras que para los judíos de la antigüedad sus cinco puntas indican los cinco libros de la Torah (el Pentateuco).

Símbolo es símbolo. Su sentido es específico dentro de una cultura específica. ¿Qué decir de las marcas irreparables del calendario pagano babilónico en el calendario judío bíblico? ¿Qué decir de los reyes paganos que al observar la posición de los astros, a partir de su astronomía tradicional, lograron prever el nacimiento de Jesús en Belén de Judea? Dios, en su gracia común, derramó ‘semillas del Verbo’ en el mundo, diseminó eso por las naciones. Él puede usar un falso profeta pagano como Balaam, una prostituta pagana como Rahab, un altar pagano como el del ‘Dios Desconocido’ en Atenas para que Su verdad penetre en ambientes poco familiarizados con el ‘lenguaje de Sión’.

Neo-judaizantes son muy previsibles: retórica primitivista, neo-farisaica, llena de snobismo cronológico y de purismo histórico. En el afán de erradicar todo ‘paganismo’ de la iglesia, caen en un tipo de gnosticismo, neoplatonismo… pagano. Como si fuese posible una fe que ignora el trabajo del Espíritu Santo a lo largo de la historia.

Finalmente, tienes todo el derecho de no celebrar Navidad, obviamente. La fecha no es un mandato bíblico, como ya fue dicho. Sin embargo, considerar o acusar de pagano o neopagano a cristianos reunidos en familia para celebrar y agradecer a Dios por lo que Juan dijo: “El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” (Juan 1.14), eso sí es pagano. Muy pagano. Es la más pura pérdida de discernimiento histórico y de la noción de que Dios dio riquezas a las naciones y que el cristianismo viene rescatando tal patrimonio para la gloria de Cristo.

Celebraré Navidad con mi familia otro año más, y no quiero entregar el sentido de ese día y su simbolismo al mercado y al secularismo. Esta gloria daremos a Jesucristo.
Felix dies Nativitatis.

Igor Miguel

está casado con Juliana, padre de João y Teresa, cristiano reformado, teólogo, pedagogo y Master en Letras por la Universidad de São Paulo. Trabajó por seis años con niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad como educador y consultor educacional de proyectos sociales. Especialista en educación cognitiva, educación y vulnerabilidad en contextos en crisis. Presidente de AKET (Asociación Kuyper para Estudios Transdisciplinares), Director de la ONG e-Missão y pastor en Igreja Esperança, Belo Horizonte, Minas Gerais, Brasil.

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