Editorial Fascículo II 2024/2025
Cuaresma, Semana Santa, Triduo Pascual y Pascua.
El Beso de Judas - Gustave Doré (1832-1883)
Un manual de ejercicios teodramáticos
En su libro Hearers & Doers, el profesor Kevin J. Vanhoozer presenta una visión del ministerio del pastor teólogo, como discipulado a través de la doctrina. Según Vanhoozer, el énfasis del libro está en la importancia de enseñar a los discípulos a leer las Escrituras teológicamente.
En todo el libro, Vanhoozer emplea metáforas de aptitud física, dando los títulos “Precalentando” y “Haciendo Ejercicio” a las dos partes del libro. De ese modo, el libro fue elaborado como una especia de programa de ejercicios para que los pastores guíen a sus congregaciones a transformarse en ciudadanos “en forma” del reino de Dios.
En los primeros capítulos, Vanhoozer argumenta que las Escrituras son la herramienta que tiene el pastor para liberar a la iglesia de su cautiverio de los ídolos culturales. Tomando prestado el lenguaje de Una Era Secular de Charles Taylor, Vanhoozer observa el poder del imaginario social que “moldea nuestras creencias y prácticas cotidianas”, exhortando a los pastores a combatir esos imaginarios y sustituirlos por imaginarios bíblicos, haciendo discípulos que se adaptan al propósito al que Dios los llamó, siendo capaces de cumplir su misión en el mundo. Esto no será posible si los discípulos no “ejercitan” regularmente su centro espiritual a través de las Escrituras y la doctrina.
En la segunda parte de la obra, Vanhoozer describe un “plan de entrenamiento” que los pastores pueden implementar para producir este tipo de discípulos. Los ejercicios que el autor sugiere son profundamente basados en la centralidad de la Palabra en la vida y en el culto de la iglesia. En el capítulo seis, Vanhoozer recapitula su tesis sobre la Iglesia como un teatro del evangelio:
La liturgia enseña a los discípulos a decir cosas, como el Padre Nuestro, durante los cultos. Algunas iglesias separan momentos para que los discípulos reciten juntos el Credo Apostólico. El objetivo de ese ejercicio es preparar a los discípulos para estar prestos a hablar la verdad del evangelio no solamente durante el culto, sino en cada momento, en todo lugar y a todos. Este es un buen ejemplo de cómo la liturgia forma discípulos preparados para confesar a Cristo en nuevas situaciones, cuando están “fuera del cuerpo”, por así decirlo. Las liturgias del culto enseñan a los congregantes la gramática de la fe a través de las Escrituras, sermones, oraciones y canciones. Aún así, el objetivo de las reglas gramaticales es ayudar a hablantes competentes a formar nuevas frases. Las reglas gramaticales son la condición que permite la libertad de expresión. De la misma manera, la formación litúrgica de los discípulos, aunque basada en reglas, es la condición para el ejercicio de su libertad cristiana en el Espíritu (2 Co 3:17).
Destacando un importante punto que nos permite encontrar un término medio entre las iglesias litúrgicas y evangélicas, Vanhoozer plantea que las partes memorizadas y repetidas del culto nos enseñan la fe para que podamos tener la capacidad de involucrar bien al mundo con la verdad del evangelio:
Cada parte de la liturgia del culto de la iglesia - palabra hablada o cantada, bautismo, cena, oración - enfoca algún aspecto de la historia de Jesús. Tomada en conjunto, entonces, la liturgia es, por lo tanto, teodramática. Es todo un asunto de ensayar lo que en Dios Triuno hizo, está. haciendo y hará para renovar una nación santa para ser su tesoro precioso. Consecuentemente, la liturgia es el principal campo de entrenamiento para preparar a los discípulos para el propósito teodramático.
Finalmente, al sugerir algunos ejercicios de compasión, hospitalidad y proclamación para la mejora de la forma espiritual de los congregantes, Vanhoozer destaca que todo comienza con la capacidad de los discípulos de habitar la historia bíblica y, así, dejar a las Escrituras servir como su imaginario primario. Destaca también que estos ejercicios son liturgias culturales de las vidas de lunes a sábado pues necesitamos habitar la imaginación de la Biblia no sólo en la iglesia los domingos, sino improvisar la mente de Cristo expresando sus gestos de maneras nuevas en todo tiempo, lugar y circunstancia.
Este devocionario litúrgico es un manual de ejercicios teodramáticos. Esperamos que los puedas practicar contribuyendo para que todo el Cuerpo esté en forma en pro del reino que no tendrá fin.
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